a través del contacto con el amor divino:
en compañía de Pabloandrés
«Satsang del verdadero Ser» es el nombre que Pabloandrés da a la forma de «meditación de oración» desarrollada por él con el propósito de la autosanación gracias a la bendición de Dios, tanto como sanación espontánea como posible milagro de sanación.
Pabloandrés es físico y ha abandonado su carrera académica por algo que considera más importante: Bhakti-Yoga, Raja-Yoga y Mantra-Yoga como oración por la paz mundial.
Según su comprensión, la paz mundial surge espontáneamente de la experiencia individual de la paz interior y del amor interior en el ser humano.
No es posible esperar una paz mundial real mientras las personas no busquen ni experimenten por sí mismas su paz y su amor interior.
El Satsang del verdadero Ser con Pabloandrés hace posible esta experiencia.
En el Satsang del verdadero Ser , Pabloandrés no habla. Prefiere la experiencia directa a las explicaciones teóricas, aunque es físico teórico de profesión.
Un Satsang del verdadero Ser es una oración sin palabras, una meditación en silencio para recibir la bendición divina.
Según la experiencia, ocurre una autosanación espontánea: una sanación que surge «desde el propio Ser».
Técnicamente explicado, Pabloandrés dice que ayuda a las personas a entrar en el estado de Samadhi. A través de la experiencia —o mejor dicho, de la «visita»— de este estado de expansión (y profundización) de la conciencia, puede producirse una regeneración espontánea del cuerpo y de la mente.
Samadhi es un estado de conciencia en el que el individuo trasciende las limitaciones del espacio, del tiempo, de la materia y de los pensamientos.
En este estado no hay sensación de espacio ni de tiempo, ni pensamientos ni actividad mental. Al mismo tiempo surge una percepción muy clara del Todo, como si uno se disolviera en el Todo y se integrara completamente.
La separación individual desaparece. Lo que permanece es una paz profunda y absoluta —independiente de factores externos— así como un amor interior absoluto.
En un Satsang del verdadero Ser , Pabloandrés —según sus propias palabras— abre un espacio espiritual en el que los participantes pueden entrar en este estado de conciencia mediante una guía individual.
No hay petición ni exigencia. Es oración pura, sin una imagen concreta de Dios.
Pabloandrés ve su misión en hacer que este estado sea experimentable para personas abiertas al desarrollo espiritual y en transmitirles herramientas para poder vivirlo también diariamente en casa.
Pabloandrés explica que su manera de ayudar a las personas con propósitos de autosanación espontánea se basa en su capacidad desarrollada de, en el estado de meditación llamado “Samadhi” observar al participante no como una persona humana corriente, sino como Dios manifestándose espontáneamente en esa persona.
Su enfoque se fundamenta en su don de focalizarse en la verdadera esencia del individuo, en el Ser verdadero del ser humano, lo cual es Dios: Dios en su manifestación particular a través de ese individuo, de ese ser humano.
El propósito es ayudar a la persona a que, por un momento, se olvide de cómo piensa acerca de sí misma, de cómo se considera y cree ser, para poder vivir —experimentar— su verdadera esencia, que es Dios, y permitir que la Divinidad se manifieste a través de ella.
Se trata de un proceso de transformación —o elevación— espiritual mediante: „Selfsatsang“.
La visión del ser humano como expresion Divina (-> como expresion de Dios).
Pabloandrés desarrolló la capacidad de visualizar a cada persona como un ser divino en su esencia. Según él, eso es lo que realmente es el ser humano: una expresión de Dios en el mundo físico, en esta vida, en este planeta.
Al mantener viva esa visión divina del individuo, este puede identificarse con su verdadera esencia. Pabloandrés llama a esta esencia —en Alemán— das Selbst o —en inglés— true Self: el Ser verdadero.
En ese estado de identificación con Dios no hay lugar para la enfermedad. Es un estado de beatitud y de armonía total: en la mente, en el cuerpo (biológicamente) y en el entorno (ambiente, familia, trabajo, etc.). Todo se ordena por sí mismo en un orden divino.
Esto se hace posible “abriendo”, mediante la devoción (oración), un espacio libre de pensamientos, que permite vivenciar un estado de paz interior —libre de la actividad de la mente y de las molestias del cuerpo— y de amor absoluto en el interior de uno mismo: “Samadhi”.
Un Selfsatsang “abre” (crea) un espacio —un estado de conciencia— en el cual el participante se olvida momentáneamente de cómo piensa acerca de sí mismo, de cómo se considera y cree ser. Es, nuevamente, un proceso de transformación espiritual.
Esto no puede lograrse mediante palabras. No es un proceso intelectual ni psicológico, sino espiritual. Es a través de la oración, la devoción, el Mantra Yoga y la meditación que se alcanza ese ámbito inaccesible para el intelecto y la mente humana.
Implica animarse a una exploración interior, más allá de las palabras. En ese estado no hay nada que hacer, ninguna actividad que desarrollar; solo dejar que ocurra la manifestación divina en uno mismo: entregarse con devoción a la inspiración y al sentimiento de lo Divino en el propio interior.
Esto es posible porque “ingresar” en el estado de Samadhi equivale a acceder a un ámbito más allá del Karma.
La ley de la Naturaleza llamada “Karma” existe para impulsarnos a actuar, a indagar en nosotros mismos y a buscar una solución —sanación— a nuestros problemas kármicos.
Simbólicamente, ingresar en Samadhi es como entrar en un estado en el cual la Ley del Karma —comparada con la ley física de la gravitación— ya no produce sufrimiento ni dolor. Para permanecer allí, solo es necesario que el “objeto” (la persona) se mantenga, simbólicamente, "en órbita".
Físicamente, para poner un objeto (-> satelite) "en órbita" se logra mediante una velocidad tangencial (tangencial a la trayectoria circular alrededor del Planeta tierra) constante.
Para poner una nave espacial en órbita —piénsese, por ejemplo, en un satélite— los cohetes trabajan en el despegue y hasta alcanzar la velocidad de escape necesaria. Una vez alcanzada la altura en la cual la nave se mantendra en órbita gracias a la velocidad tangencial, los cohetes dejan de funcionar; se apagan, pues ya no son necesarios, porque:
"Ley de la Gravitacion" por “Ley del Karma”
“cohete” por "Selfdsatsang"
"velocidad tangencial" por "Sadhana" (rutina diaria -espiritual- en forma de oracion (Bhakti-Yoga, Raja-Yoga)
y releer el simbolismo desde esa perspectiva.
La palabra Selfsatsang fue creada por mí (Pabloandres) para designar mi forma particular de oración, que teine aspectos de Mantra-Yoga, Bhakti-Yofa y Raja-Yoga: Una sesion de oración-meditatión, desarrollada por mi mismo (no es algo que haya aprendidio de otros), mediante la cual acompaño a las personas en su propio proceso evolución de sanación espiritual, en el proceso de expansión de la conciencia.
Durante muchos años observé que, cuando hablaba simplemente de «oración»,
la mayoría de las personas asociaban inmediatamente esa palabra con una determinada religión,
con una iglesia o con las creencias recibidas durante su educación.
Sin embargo, la experiencia a la que me refiero no pertenece a ese ámbito.
He llegado a comprender que, en determinadas etapas del desarrollo espiritual, la mera adhesión intelectual a una imagen heredada de Dios puede incluso convertirse en un obstáculo para seguir avanzando. Llega un momento en el que el ser humano está llamado no solo a creer en Dios, sino a experimentar directamente la presencia de lo Divino en lo más profundo de sí mismo. Por ello, aunque el Selfsatsang es una forma de oración, no se fundamenta en una creencia religiosa, sino en la experiencia interior.
Su fundamento no es una doctrina, sino el descubrimiento del verdadero Ser, en si mismo.
Se trata de una experiencia de autoconocimiento en el sentido más profundo de la palabra: el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza.
Esta comprensión no puede transmitirse mediante explicaciones intelectuales.
Por esa razón, durante un Selfsatsang hablo muy poco en realidad, no hablo (Mantra Yoga) .
No imparto enseñanzas. No pretendo convencer a nadie. No intento formar discípulos. No me considero un iluminado. No soy un maestro. No soy un gurú.
Soy, sencillamente, una persona que ora, en forma de (Mantra Yoga).
Es importante no confundir el „Selfsatsang“ con el término tradicional „Satsang“.
Desde el punto de vista etimológico, la palabra sánscrita Satsang significa «estar en presencia de la Verdad».
En el ámbito espiritual contemporáneo suele entenderse como el encuentro con un maestro realizado o con un ser iluminado, cuya presencia favorece la expansión de la conciencia de quienes participan.
El Selfsatsang es diferente.
En él no existe un maestro iluminado alrededor del cual se reúnen los participantes. No hay ninguna personalidad situada en el centro de la experiencia. La atención no se dirige hacia una persona, sino hacia el verdadero Ser presente en el interior de cada uno.
Por ello he introducido deliberadamente el término „Selfsatsang“, que puede entenderse como: «Permanecer en presencia del verdadero Ser». El propósito de esta experiencia consiste en orientar la conciencia hacia la dimensión más profunda del propio ser, hasta que la persona pueda experimentar directamente esa realidad interior que las distintas tradiciones espirituales han denominado de diversas maneras: el Ser, la Presencia Divina, la Conciencia pura o Dios. A medida que esta experiencia se profundiza mediante la práctica continuada, la conciencia comienza a liberarse progresivamente de las limitaciones habituales del pensamiento y del ego.
En la tradición del Yoga, ese estado de profunda unidad interior recibe el nombre de „Samadhi“.
El Selfsatsang no pretende producir ese estado mediante ningún esfuerzo psicológico. Simplemente crea las condiciones interiores para que pueda manifestarse espontáneamente.
Del mismo modo, la sanación tampoco constituye el objetivo directo de la experiencia.
La palabra „espontánea» debe entenderse aquí en su sentido original: aquello que acontece por sí mismo, sin la intervención de una voluntad externa que lo provoque.
La sanación espontanea no se ocurre porque alguien sane: Ocurre por si misma- por intervencion Divina.
Surge como consecuencia natural del encuentro con el verdadero Ser (con Dios, que es la esencia del ser humano).
Lo único verdaderamente necesario es orientar el corazón hacia lo Divino presente en nuestro interior.
A eso llamo oración.
No.
La creencia y la fe no son necesarios para que el selfsatsang produzca sus efectos (la sanacion espontanea).
Es solo necesario que la persona desee esta experiencia: LA experiencia de percivir al Divinidad en si misma (en el interior de si mismo).
No se requiere aceptar previamente una determinada idea de Dios o creencia.
Tampoco es necesario pertenecer a una religión. La sanación espiritual mediante el Selfsatsang no depende de una confesión religiosa ni de un sistema de creencias. Depende únicamente de la experiencia. Existe una diferencia profunda entre creer en Dios y experimentar la presencia de lo Divino.
Estamos acostumbrado por nuestra cultura a educacion a que la oración este basada exclusivamente en una idea intelectual de Dios, por lo cual la forma tradicional de oracion es pidiendo, rezar se volvio sinonimo de pedir algo (a Dios) y por lo tanto permanece bajo el dominio de la mente.
En ese caso, la persona ora desde sus propias expectativas, deseos o temores. La mente busca resultados, intenta controlar la experiencia y espera obtener algún beneficio. Sin embargo, el verdadero encuentro con lo Divino acontece cuando el corazón se abre y la mente deja de ocupar el centro.
Solo entonces la oración deja de ser una petición y se transforma en una experiencia de comunión.
Desde esta perspectiva, la oración ya no consiste en pedir algo a Dios, sino en permitir que la presencia de Dios se manifieste libremente en nuestro interior.
En la tradición del Yoga podría decirse que el Selfsatsang integra de manera natural dos caminos espirituales. Por una parte, el Bhakti Yoga [= Devocion], el camino de la devoción y del amor a Dios. Por otra, el Raja Yoga, [= Meditacion] el camino del silencio interior y de la contemplación. y Mantra - Yoga es concretamente la forma de rezar: mediante la repeticion de Mantras (-> Rig Veda), que realmente nos conecta con lo Divino y despierta (reactiva) la Divinidad en uno mismo.
La unión de ambos Bhakti-Yoga y Raja -Yoga conduce gradualmente a una experiencia directa de lo Divino y, como consecuencia de ello, puede abrir también el camino hacia una transformación profunda de la persona y, en determinadas circunstancias, hacia una sanación espontánea.
Cuando una persona ora desde lo más profundo de su corazón, deja de actuar movida por intereses personales.
Su voluntad comienza a armonizarse con la voluntad de Dios.
En ese momento, la oración deja de ser una acción del individuo para convertirse en una expresión del Amor Divino que actúa a través de él.
Quien acompaña espiritualmente a otras personas no busca producir milagros.
Su única tarea consiste en permanecer abierto a ese Amor y crear un espacio de silencio en el que los demás también puedan experimentarlo.
Ese servicio constituye, para mí, el verdadero sentido del acompañamiento espiritual.
Es una vocación.
Una forma de oración.
Y, al mismo tiempo, una forma de servicio a Dios mediante el servicio a los seres humanos.
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La sanación como consecuencia del encuentro con lo Divino.
En el Selfsatsang, la oración no tiene como finalidad producir una curación (de una) determinada (enfermedad)
ni provocar un resultado concreto de acuerdo a la voluntad humana.
Sino que "abre" un espacio (de conciencia) espiritual, en el que la Voluntad Divina (de Amor universal) se pueda manifestar.
Su propósito es mucho más profundo: abrir un espacio interior en el que la persona pueda entrar en contacto con lo Divino presente en su propio ser.
Cuando ese encuentro se produce, puede surgir espontáneamente una transformación interior que, en algunos casos, se manifiesta también como alivio del sufrimiento o incluso como una recuperación física o psíquica.
Sin embargo, tales acontecimientos constituyen únicamente una consecuencia de un proceso mucho más profundo y mas importante, pue tiene que ver con el sentido (proposito) de la vida (en el mundo fisico, en la Tierra).
Por ello, mi tarea nunca ha consistido en documentar sistemáticamente procesos de curación con el propósito de demostrar que han ocurrido milagros.
Una actitud semejante desviaría la atención hacia los resultados y me apartaría de aquello que considero esencial.
La inspiración que guía mi trabajo encuentra una profunda afinidad con una de las enseñanzas centrales del Bhagavad Gītā: el ser humano tiene derecho a realizar su acción con entrega y sinceridad, pero no a apropiarse de sus frutos. Del mismo modo, mi responsabilidad consiste únicamente en orar con devoción. Los resultados pertenecen a Dios: se dice, quedan en la manos de dios (no havce falta creer en Dios para entender eso).
No soy yo quien decide si durante una experiencia tendrá lugar una sanación, ni de qué forma podrá manifestarse.
Eso permanece fuera de mi voluntad.
Mi atención está puesta únicamente en la oración y en la experiencia del Amor Divino que se hace presente durante el Selfsatsang.
Todo lo demás lo dejo enteramente en manos de Dios.
Por esta razón, entiendo la sanación de un modo diferente al habitual.
Para mí, sanar no significa simplemente eliminar un síntoma o hacer desaparecer una enfermedad.
La verdadera sanación consiste en el restablecimiento de una armonía más profunda.
Podría decirse que es la disolución de aquello que, desde una perspectiva espiritual, ha perturbado el orden interior del ser humano.
La enfermedad aparece entonces como la manifestación exterior de una pérdida de armonía.
La sanación consiste en el restablecimiento de esa armonía.
Desde esta perspectiva, los llamados milagros de sanación no son acontecimientos extraordinarios producidos por un poder humano.
Son la expresión natural del restablecimiento de una relación viva con lo Divino.
No considero que tales acontecimientos sean fruto de una transmisión de energía.
Surgen cuando la persona orienta toda su conciencia hacia el Amor Divino y permite que ese Amor actúe libremente en ella.
En este sentido, la oración constituye una apertura.
No una acción de dominio.
No una técnica.
No un esfuerzo destinado a producir un resultado.
Es una actitud de entrega (a Dios).
Es permitir que Dios obre.
Por eso, nunca afirmo que yo sane a nadie.
Sería incompatible con la manera en que comprendo esta experiencia.
Yo únicamente oro.
Procuro crear un espacio de profundo silencio, recogimiento y devoción, en el que cada persona pueda abrirse libremente a la acción de la gracia divina.
Si durante esa experiencia alguien recupera la paz interior, encuentra un nuevo sentido para su vida o experimenta una sanación, considero que ese acontecimiento pertenece exclusivamente a Dios.
Yo no soy más que un servidor de ese misterio.
Desde esta comprensión nace también mi definición de la oración.
Orar no significa pedir insistentemente que suceda aquello que deseamos.
Significa orientar todo nuestro ser hacia la presencia de Dios hasta permitir que su voluntad pueda manifestarse libremente en nosotros.
Cuando esa apertura llega a ser auténtica, la persona comienza a experimentar una transformación que no depende del esfuerzo del ego, sino de una acción más profunda.
En la tradición del Yoga podría describirse esta experiencia como la unión del Bhakti Yoga, el camino de la devoción,
con el Raja Yoga, el camino del silencio interior y de la contemplación.
La devoción abre el corazón.
El silencio aquieta la mente, permite sentir paz interior.
La paz interior es la base para la regenracion (sanacion) fisica y psiquica.
Cuando la paz interior se pierde, una se hace vulnerable a las enfermedades (a contagios).
La esta combinación de Bhakti-Yoga y Raja-Yoga (= Selftsatsang) permite que la conciencia se expanda,
y asi, que la persona se identifique progresivamente con su verdadera naturaleza (esencia), la cual es Dios.
En ese estado, muchas de las limitaciones con las que normalmente nos identificamos —el miedo, el sufrimiento e incluso la enfermedad— dejan temporalmente de ocupar el centro de la experiencia.
La persona comienza a descubrir que su identidad más profunda no se reduce a su cuerpo ni a su historia personal.
Empieza a reconocerse como una realidad espiritual mucho más amplia.
Ese despertar de la conciencia constituye el verdadero acontecimiento.
La sanación, cuando se produce, es solamente una de sus posibles manifestaciones.
Por ello, considero que el acompañamiento espiritual para la propia sanación no consiste en conducir a alguien hacia una curación concreta,
sino en acompañarlo en el camino de regreso hacia su verdadero Ser.
Todo lo demás pertenece al misterio de la gracia.
El verdadero valor de la experiencia del Selfsatsang no reside principalmente en el alivio de enfermedades, dolores o molestias físicas, ni siquiera en la recuperación de la salud entendida únicamente como la desaparición de una enfermedad.
Su valor más profundo consiste en el encuentro con lo Divino en el interior de cada persona, con el verdadero Ser. Es precisamente ese encuentro el que hace posible una transformación espiritual y un proceso de crecimiento interior.
Ese es el verdadero propósito de mi labor de acompañamiento espiritual para la propia sanación.
La sanación espontánea es, en esencia, una sanación que surge desde el propio Ser. Como consecuencia natural de esa experiencia pueden producirse el alivio del sufrimiento o incluso la desaparición de una enfermedad. Sin embargo, esos efectos constituyen únicamente una consecuencia secundaria.
Un ejemplo puede ayudar a comprender esta diferencia.
Supongamos una persona que padece un dolor intenso y toma un medicamento. Poco después, el dolor desaparece. En ese caso, el alivio del dolor constituye simplemente el resultado esperado de un tratamiento farmacológico. La persona puede sentirse mejor, pero esa experiencia no necesariamente produce una comprensión más profunda de sí misma ni de su naturaleza (esencia) espiritual.
Muy distinta es la experiencia que puede vivirse durante un Selfsatsang. Aquí, el verdadero acontecimiento no es la desaparición del dolor, sino el descubrimiento de la presencia de lo Divino en el interior de uno mismo. Es esa experiencia la que transforma a la persona y la conduce hacia un estado de conciencia más elevado.
Ese es el auténtico valor del Selfsatsang.
El centro de esta experiencia es el encuentro con el Amor Divino presente en el interior de cada ser humano. Ese encuentro posee una fuerza profundamente sanadora.
Lo que experimentamos durante un Selfsatsang es amor; pero no simplemente amor humano, sino Amor Divino: un amor que sana.
El valor de esta experiencia consiste también en descubrir que el alivio del sufrimiento físico o psíquico puede producirse sin medicamentos, sin tratamientos, sin diagnósticos y sin intervenciones terapéuticas, como consecuencia de una transformación interior.
Esta recuperación espontánea —generalmente gradual y progresiva— nace de la orientación de la conciencia hacia el verdadero Ser, hacia la esencia más profunda del ser humano, hacia aquello que realmente somos.
El Selfsatsang hace posible precisamente ese retorno a nuestra verdadera naturaleza: el encuentro con lo Divino que habita en nosotros.
La disminución del sufrimiento físico y psicológico constituye una consecuencia natural de ese encuentro con el verdadero Ser, con el núcleo divino presente en cada persona. Los asi llamados „milagros de sanación“ no son el resultado de una transmisión de energía. Surgen cuando la persona orienta todo su ser hacia la realidad más elevada que existe en su interior, hacia aquello que llamamos Dios.
La sanación espontánea mediante la oración es un don divino, una manifestación del amor universal de Dios. Cada persona es libre de acoger o no ese don. Del mismo modo que, para recibir un regalo material, es necesario abrir las manos, para recibir este don es necesario abrir el corazón.
Estoy convencido de que la solución de la mayoría de los problemas humanos —incluso de aquellos que parecen insolubles, como la paz entre los pueblos— pasa por un retorno a nuestra verdadera esencia, por una entrega cada vez más profunda al Amor Divino que habita en nosotros.
Mi tarea consiste en acompañar a las personas en ese camino de apertura hacia la presencia de Dios en su propio interior.
A este proceso lo denomino el arte de desarrollar una conciencia orientada hacia la sanación.
La auténtica sanación no consiste únicamente en la desaparición de una enfermedad, sino en una transformación espiritual que conduce progresivamente al ser humano hacia un modo de existencia más elevado, más cercano a su verdadera esencia
Con frecuencia subestimamos aquello que realmente somos y el potencial que puede desplegarse cuando permitimos que la presencia de lo Divino se manifieste plenamente en nuestra vida.
Es precisamente esa manifestación de lo Divino en el ser humano la que hace posibles los llamados milagros de sanación.
----------------------------------------------------------------A través de la participación en los Selfsatsangs, los participantes aprenden a experimentarse y reconocerse a sí mismos, mediante una antigua técnica de meditación yóguica del Raja Yoga, como conciencia pura. En este proceso experimentan espontáneamente un estado de paz interior absoluta (es decir, una paz que no es relativa ni depende de las circunstancias externas) y de amor absoluto.
De este modo se desarrolla y despliega un campo de conciencia sanadora, que al mismo tiempo constituye el desarrollo de una conciencia de sanación interior. Esta conciencia se manifiesta gradualmente en el cuerpo físico y da lugar a una sanación espontánea en los niveles mental, emocional y corporal.
La verdadera sanación espontánea surge de la experiencia del samadhi, de la vivencia de este estado de conciencia. Se trata de un proceso de transformación de la conciencia: el desarrollo de una conciencia sanadora que es, simultáneamente, una conciencia de sanación interior.
Para ello es necesaria una serie de sesiones de sanación (Selfsatsangs). Cada Selfsatsang no constituye una repetición, sino una continuación del proceso. Esto me permite ampliar la oración individual de autosanación que ha sido transmitida previamente y profundizar cada vez más en la propia conciencia.
Además, como explico detalladamente en el capítulo «Reacciones de sanación» de mi libro, los participantes suelen adquirir confianza y abrirse verdaderamente solo después de varias sesiones. Con ello me refiero a que los chakras superiores, es decir, la conexión espiritual con el «mundo de los ángeles», se van abriendo progresivamente. De este modo, la persona comienza a nutrirse en un plano sutil de una fuente de energía sanadora más elevada y refinada.
Debido a nuestro karma, estos centros energéticos se han ido contrayendo. Sin embargo, mediante la oración del Selfsatsang vuelven a revitalizarse y expandirse, permitiéndonos reconectarnos con la Fuente de la Luz (símbolo de Dios).
Por lo general, no realizo sesiones de sanación en grupos numerosos. También puedo hacerlo, y con mucho gusto. Sin embargo, en ese contexto no me es posible transmitir a cada participante su programa individual (la oración de autosanación) basado en el Raja Yoga y el Bhakti Yoga, ya que ello requiere una instrucción personalizada.
Para que el efecto del Selfsatsang sea aún más profundo y perceptible, prefiero ofrecer a cada participante una atención individual. Deseo que cada persona se sienta verdaderamente escuchada, tomada en serio y acompañada en su camino espiritual. Por ello, las sesiones de sanación se llevan a cabo en grupos pequeños, una vez que cada participante ha recibido previamente una introducción individual.
----------------------------------------------------------------En su primer libro:
Pabloandrés describe su historia de vida y su visión del acompañamiento espiritual en procesos de sanación.
Un Satsang del verdadero Ser dura aproximadamente 1,5 horas. Participan un máximo de cuatro a cinco personas.